jueves, 6 de octubre de 2011

Poesía de Nobel

O ano pasado, segundo as casas de apostas, era o favorito, e, por fin, este ano conseguiuno: Tomas Transtromer, o novo Nobel.

Unha boa noticia para todos os amantes da poesía... e do sueco! —O último premio Nobel de literatura que se autoconcederon data de 1974.


Os motivos: "porque a través das súas imaxes densas e translúcidas permítenos o acceso á realidade."

Regalámonos cun par de poemas deste psicólogo - historiador - experto en relixións, que, en efecto, enche os seus versos de observacións sobre o home e tíngueos de misticismo.


NOCTURNO 

Por un pueblo conduzco de noche, las casas aparecen
En el resplandor de mis luces – ellos están despiertos, desean beber.
Casas, galpones, letreros, vehículos abandonados –es ahora
Se visten ellos mismos en vida. La gente duerme:

Algunos pueden dormir en paz, otros con semblantes tensos
Como si estuviesen estrenando para la eternidad
No osan soltarse completos a pesar que su sueños son pesados.
Descansan como barreras caídas cuando cruza el misterio.

Afuera del pueblo el camino se alarga entre los árboles del bosque
Y los árboles los árboles en silencio entre ellos
Tienen el color teatral que tiene el brillo del fuego
¡Qué claras son sus hojas! Me persiguen hasta mi hogar.

Me acuesto a dormir, veo imágenes desconocidas
Y signos suben solos detrás de las pupilas
En la oscuridad de la muralla. En la rendija entre en vela y el sueño
un gran carta intenta colarse en vano.



KYRIE

A veces, mi vida abría los ojos en la oscuridad.
Una sensación como de mutitudes ciegas e inquietas,
que pasan por las calles camino de un milagro,
mientras yo, invisible, permanecía inmóvil.
Como el niño que se duerme con miedo
escuchando los pasos pesados del corazón.
Largo tiempo, hasta que la mañana pone sus rayos en la cerradura
y se abren las puertas de la oscuridad.

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